La terapia de yoga sensible al trauma es una práctica terapéutica que integra principios del yoga con enfoques de tratamiento para el trauma. Se centra en crear un ambiente seguro y compasivo donde las personas puedan explorar la conexión entre su cuerpo, mente y emociones, y trabajar en la sanación de experiencias traumáticas. Esta forma de terapia reconoce y respeta los límites individuales de cada persona, ofreciendo opciones y adaptaciones para satisfacer sus necesidades específicas.
Este enfoque se basa en principios que priorizan la seguridad, el confort y la autonomía del practicante:
En el yoga sensible al trauma, la seguridad es fundamental. Se trata de crear un espacio físico y emocional seguro donde los participantes se sientan protegidos y respetados en su práctica. Esto implica ofrecer modificaciones y adaptaciones para las posturas, así como proporcionar un ambiente de apoyo.
Se refiere a ofrecer a los participantes una variedad de opciones y modificaciones durante la práctica del yoga. Esto les permite elegir las formas y movimientos que se adapten mejor a sus necesidades individuales, respetando sus límites y permitiéndoles sentirse más empoderados y libres en su práctica.
Es la práctica de mirar hacia adentro y explorar las sensaciones físicas, emocionales y mentales que surgen durante la práctica del yoga. Se alienta a los participantes a cultivar la conciencia de sí mismos y a observar sus pensamientos y sentimientos sin juzgarlos.
Implica estar plenamente presente en el momento actual durante la práctica del yoga, sin preocuparse por el pasado o el futuro. Se trata de enfocar la atención en las sensaciones del cuerpo y en la respiración, lo que puede ayudar a reducir la ansiedad y el estrés.
Se refiere a tratarse a uno mismo con amabilidad y comprensión, especialmente cuando se enfrenta al dolor o al sufrimiento. En el contexto del yoga sensible al trauma, se fomenta la autocompasión como una forma de cultivar la aceptación y la sanación.
El yoga puede ayudar a regular el sistema nervioso, especialmente en personas que han experimentado trauma. La práctica de técnicas de respiración y movimientos suaves puede ayudar a calmar el sistema nervioso autónomo, reduciendo la respuesta de lucha o huida y promoviendo la relajación y la calma.
Reconoce la experiencia común de la humanidad y la interconexión entre todas las personas. En el contexto del yoga sensible al trauma, esto implica reconocer que todos enfrentamos desafíos y dificultades en la vida, y que no estamos solos en nuestras experiencias. Esta comprensión puede fomentar la empatía y la compasión hacia uno mismo y hacia los demás.
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